Neuquén tiene 19 grúas pluma trabajando al mismo tiempo. Dos más están por sumarse. No es una postal de Miami ni de Dubái: es una ciudad patagónica de 250 mil habitantes que se transformó. En menos de una década, en una de las plazas de inversión más activas del país. Y el motor tiene nombre y apellido: Vaca Muerta.
Los números lo confirman. Según el último relevamiento del sector, la ciudad tiene casi 200 proyectos de edificios en carpeta, 70 en plena ejecución y 1.070 ya construidos. Solo en el primer semestre de 2026 se levantaron 171.000 m² de construcción privada, un 19,2% más que el año anterior. En criollo: cada semana se destraba un proyecto nuevo.
El número que explica todo lo demás
Los proyectos en carpeta son una señal de expectativas sobre Neuquén y de confianza del sector en que el crecimiento impulsado por Vaca Muerta va a seguir. No es optimismo de barrio: la proyección oficial habla de 20.000 familias nuevas llegando a la ciudad en los próximos años, mientras la producción petrolera de la cuenca podría superar el millón de barriles diarios hacia 2030.
Cuando una ciudad sabe que va a recibir 20 mil familias más, la pregunta ya no es “si” construir, sino “dónde” y “para quién”. Y ahí es donde el real estate dejó de ser un negocio local para convertirse en una clase de activo que mira todo el país.
Dos plazas, un mismo boom: Neuquén Capital y Añelo
El fenómeno tiene dos epicentros con lógicas distintas.
Neuquén Capital concentra la demanda de vivienda permanente, oficinas corporativas y espacios de alojamiento para ejecutivos que rotan entre la ciudad y el yacimiento. Ahí, el metro cuadrado construido promedia los USD 2.267 y el alquiler medio ronda los USD 15,1 por m² — un departamento de 2 ambientes hoy sale cerca de $1,04 millones mensuales, y uno de 3 ambientes, $1,65 millones.
Añelo, la puerta de entrada a Vaca Muerta, juega otro partido: el de la estadía corporativa de corta y mediana duración. Ahí conviven masterplans con hospedaje premium, complejos modulares y espacios de coworking pensados exclusivamente para la operación petrolera.
La cifra que hace ruido: hasta 19% anual en dólares
Acá está el dato que está corriendo por todos los grupos de inversores: los desarrollos activos en la zona prometen retornos de entre 9% y 19,2% anual en dólares, según el proyecto y la modalidad. El techo de esa banda lo pone un desarrollo comercial en Neuquén Capital, pero el promedio general del mercado —tomando toda la ciudad— ronda el 10% anual bruto en dólares, según los últimos relevamientos.
Para ponerlo en contexto: son rendimientos que hoy no consigue el real estate tradicional de Buenos Aires ni de ninguna otra plaza del país. Es la razón por la que Neuquén dejó de ser “el mercado del petróleo” para convertirse en un caso de estudio de inversión inmobiliaria regional.
Un ecosistema que crece con nuevos jugadores
El mapa de desarrolladores activos en la región ya no es chico. Junto a firmas históricas de la plaza neuquina, la prensa especializada viene marcando la llegada de jugadores con modelos de inversión más modernos: condo-hoteles corporativos, esquemas de inversión fraccionada y productos pensados específicamente para quien quiere exposición a Vaca Muerta sin operar un edificio completo. En ese grupo, Grupo Marting y su desarrollo La Barceloneta Energy & Business aparecen mencionados como parte activa del fenómeno. La confirmación de que el modelo de de hospedaje corporativo con renta en dólares encontró en Neuquén el terreno ideal para desplegarse.
Qué significa esto para quien está pensando en invertir
El mensaje de fondo es simple: Neuquén ya no es una apuesta especulativa atada al precio del barril. Es una ciudad con déficit habitacional real, demanda corporativa sostenida y un horizonte de producción energética que se extiende, como mínimo, hasta 2030. Esa combinación (pocas veces vista junta en el real estate argentino) es la que explica por qué las rentabilidades en dólares se sostienen incluso con más oferta entrando al mercado cada trimestre.
Para el inversor que nunca puso un peso en real estate, o para el que busca dolarizarse sin comprar un departamento entero, el modelo de inversión fraccionada en desarrollos como los que hoy se construyen en Neuquén Capital y Añelo es, hoy, una de las puertas de entrada más accesibles a ese boom.
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